EL CREPÚSCULO ESPERAR

Muros naranjas, crujientes escalones de madera y balcones coloniales hacia el jardín pudieron haberme hecho sentir que me encontraba en el lugar adecuado. De no ser porque estaba prohibido fumar y para ello debía visitar un anticuado jardín de a lado.

Un pintoresco pasaje de cafés y bares, a espaldas de la catedral, se convirtió en mi lugar favorito durante las tardes de frio, soledad y murria. Me permitía pensar en mi hogar y soñar en voz alta junto a una gran amiga mesera a quien ahora extraño y que al igual que yo aspiraba un día retornar a su lar.

Si me preguntaran en donde mis ojos contemplaron el mejor atardecer de la historia de mi vida, diría que en aquel lugar. No estoy segura de si sencillamente se trató de los misteriosos efectos del amor, pero, aunque siempre deseaba estar en otro lugar, contaba las horas durante el día para a mi compañero ver llegar y junto a él, el crepúsculo esperar.

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5 Comentarios

  1. marylia4 dice:

    El amor es lo que tiene. Todo lo de alrededor es maravilloso. Bello relato. Gracias por compartir!!!

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    1. Gracias por tu comentario, saludos y un abrazo 😊

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    1. Gracias @microletrasfan ✌😊

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